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domingo, 15 de septiembre de 2013

La versión 2.0. Preparativos

Cuatro años allí tan divinamente y una se va uno a la Ciudad Posnuclear y vuelve trastocada, y ya no quiere volver a la ciudad más bonita de España (que no lo digo yo, que me lo dijo un australiano). ¿Por qué?

Influyen muchas cosas que no viene al caso decir, pero ahora me tienen en vilo en especial dos:


  1. Que lo que voy a estudiar me parece un sacadineros y una pérdida de tiempo. 
  2. El estrés de la búsqueda de un sitio en el que habitar. 

Sí, odio buscar piso. Lo odio con todas mis fuerzas. En la lista de cosas que me revienta hacer, creo que es el námber guan. Luego ya viene hacer maletas, deshacer maletas, esperar en el aeropuerto y quitarme la arenita fina del Sardinero de partes del cuerpo cuya existencia me había pasado inadvertida. 

Y si ya odio buscar piso sin tener otra cosa mejor que hacer, me saca de mis casillas ponerme a ello cuando los puñeteros supuestos siguen centrando mi atención. Que esa es otra cosa que se ha trastocado este año: acostumbrada a estar sin estudiar nada de nada durante un año, a mí esto ahora me supera. 

Malamente veo la versión 2.0. de Graná. Mu malamente. 


lunes, 17 de junio de 2013

Apadrina un filólogo

No hay nada mejor que una buena efe. Una efe bien fricativa, firmemente labiodental, una efe fabulosa que llene de fantasía nuestros mejores momentos. Los mejores besos son los furtivos. Lo fácil normalmente es lo adecuado y aunque pueda parecer feo, el amor no es más que un fluido que pasa de los ojos del amante a los de la amada (o eso decía Garcilaso). Ese fuego se puede manifestar mediante algo físico o simplemente ser una fata morgana. Pero siempre será fabuloso.

Los vascos repudiaban la f, y eso hizo que nos diera por cambiarlas por la aspiración primero y luego abandonarlas a su suerte y callarlas para siempre. Las efes iniciales han estado cerca de la extinción. Ya no son figos, sino higos. No hay farina en casi ningún pueblo, solo nos queda una insulsa harina. Pensadlo bien: la efe estuvo a punto de morir, y si no lo hizo (como sí que pasó con esas bonitas sibilantes) debió de ser por lo importante que es: una letra fantástica, puro frenesí, algo fascinante. 

Estando en la Ciudad Posnuclear, lo que eché de menos no fueron ni la e, ni la eñe; lo que eché de menos fue la efe. De la fruta y el fiambre, sí. De una buena fideguá, del frescor del mar. Del francés y la Física, de la familia en definitiva. Del folklore y las fugas en fa menor. De la Filología y los filólogos con sus filosofías. 

No hay que despreciar la efe. Es la letra más importante del abecedario, la única capaz de poner un final feliz.



domingo, 12 de mayo de 2013

Die Raben



"Lo monótona que sería la vida si Dios no hubiera inventado los cuervos"
(Enrique Vila-Matas)

Nos miramos. Fue algo imprevisto, inevitable, el que el destino nos hubiera cruzado en ese momento. Su mirada se me clavó: intensa, fija, negra, unos ojos enormes que parecían tener conocimiento de lo que yo pensaba en cada momento. Me miraba de una forma que me hipnotizaba y me hacía querer gritar, cerrar los ojos y que al abrirlos ya no estuviera. Sentí escalofríos por la espalda, la boca seca, y un miedo paralizador. 

dibujo cuervos sobre fondo blanco  Foto de archivo - 7735361
Solo soy capaz de poner este dibujito.
Realmente no sé desde cuándo tengo este pánico exacerbado a los cuervos. Creo que no hay ninguna historia traumática de la infancia que me haya hecho temer a estos pajarracos, pero lo cierto es que, desde que vi el primero en 2006, en Londres, les tengo un pánico que no puedo controlar de ninguna manera. Si veo u oigo un cuervo (o una corneja, tanto da mientras grazne de esa forma tan metálica), el miedo se apodera de mí, como la gente que ve ratones o cucarachas o una araña. Me da la sensación de que tengo ornitofobia, porque aunque el cuervo sea el pájaro con el que más me pasa, no es el único que me aterroriza.

viernes, 3 de mayo de 2013

Verspätungen

La puntualidad a veces es esa gran desconocida para los españoles. Lo que no pensamos es que pueda haber imputualidad en países que no sean del Sur. Podemos tolerar que en Francia haya, pero ningún español pensaría que más arriba pueda haber gente que llegue tarde, o peor aún, medios de transporte que no estén a su hora en el andén adecuado.

Pues resulta que pasa, y pasa en Alemania. Ese país en que la palabra "Verspätung" se aprende prácticamente antes que "Bier" o que "Tschüss". Donde un tren que "entfällt" pasa a ser lo más normal del mundo, y una se jode y se aguanta y espera al siguiente tren, que puede pasar al cuarto de hora o a la hora y media.
Imagen real que se puede tomar cualquier día en cualquier estación de NRW

Topicazos de Alemania que son mentira, y que en días como hoy me apetece recordar, cuando el plan es el siguiente:

- Coger un tren en la Ciudad Posnuclear
- Hacer un transbordo en una ciudad cercana a la Posnuclear
- Ir hasta un pueblo de la Posguerra (Mundial)
- Coger un tren hasta el aeropuerto -->>>>>>>  ENFÄLLT!!! ----->>>> Cambio de plan: sube plataformas, corre mucho, móntate en otro tren, corre otra vez, móntate en otro autobús.


Y llegas media hora tarde con tus padres al borde del colapso nervioso porque piensan que quieres dejarlos abandonados en un aeropuerto militar.

Luego dicen que yo soy negativa e histérica, pero al final va a resultar que estoy bastante mejor de lo que podría estar. Y todo gracias a la relatividad del tiempo alemana.



jueves, 2 de mayo de 2013

Sexo en Nueva York

Todo el año pasado mis amigas estuvieron viendo Sexo en Nueva York, por orden, temporada a temporada. Yo no participé en semejante hazaña porque me gusta ir a contracorriente, lo que hoy se llama ser hipster. Y si todas lo hacían, yo me empeñaba en que esa serie de la que había visto un par de capítulos era una chorrada que no merecía mi atención.

Pero la vida da vueltas, sobre todo cuando solo tienes que trabajar doce horas a la semana, apenas tienes nada que estudiar, vives a 2500km de casa y la gente importante que había aparecido en tu vida en la Ciudad Posnuclear se ha acabado yendo. En este estado, decidí empezar a ver Sex and The City (ahora lo pongo en inglés porque así parece que de verdad sé de lo que hablo).