domingo, 8 de diciembre de 2013

Cuenta la leyenda que hace mucho mucho tiempo, en un país muy cercano, la gente hablaba conociendo el significado de las palabras que decía. Qué cosas. 
Hay formas de utilizar el lenguaje que chirrían. Que por muy abiertos que estemos al cambio y a que la lengua la conformen los hablantes según el uso que de ella se hace, molestan, duelen, te dan un bofetón si las oyes y te sangran los ojos si las ves escritas. Ya no sólo es el leísmo y el laísmo (caso perdido de antemano), ni el cortarrollos filológico por excelencia "*ponte encima mío"; o incluso esos bonitos "Finalmente,*decir que..." que tanto abundan.  No, no. Yo hoy vengo aquí a quejarme de otras aberraciones. De otras dos aberraciones, en concreto.


Llega un momento en la vida en el que tienes que ponerte a enviar solicitudes para todo: para entrar en un máster, para conseguir un trabajo, para que te descambien ese aparato diabólico que está en garantía todavía... Ese tipo de situaciones tan agradables. Pues bien, mi momento mágico llegó el año pasado durante la estancia en la Ciudad Posnuclear (un saludo desde aquí sus gentes y su Glühwein), cuando un muchacho me dijo lo siguiente: 

- Pero... ¿has aplicado ya para el máster? Tú aplica para todos los que puedas, por si no te cogen en alguno... 
Me quedé perpleja, boquiabierta, ojiplática. No supe reaccionar. Pensé que uno de los dos no sabía hablar, y yo tenía en mi casa un papel grandote firmado por el Rey en el que ponía (y pone) mi nombre y luego "licenciada en Filología Hispánica". Después de la conmoción inicial, caí: estaba haciendo un calco semántico de to apply. A lo loco. Fiesta y algarabía. 
 
Que quede claro que a mí me parece muy bien que se cojan palabras del inglés y del swahili si hace falta. Yo qué sé, si no tenemos en español la palabra Schadenfreude yo la empezaría a utilizar. Porque es útil, que uno se alegra de las desgracias ajenas y es complicado decirlo en español: si otro idioma ya tiene cómo hacerlo y les sale bien, pues nos lo quedamos, que no pasa nada. Lo que no mola nada de nada, res de res, nothing of nothing, es que cojamos una palabra del inglés que se parece formalmente a una del español que significa algo totalmente distinto (un falso amigo de toda la vida del señor) y como idiotas le apliquemos (mira, aquí sí) el significado del inglés que NO ES NUESTRA LENGUA MATERNA, JOER. Si tenemos "solicitar", digámoslo bien. No es lo mismo que nos liemos y digamos "actually" cuando queremos decir "actualmente"  que hacerlo justo al contrario, como si nosotros fuéramos yanquis. Hombreyá

El otro error del que vengo aquí a rajar, me ha estado martirizando dos horas los lunes, miércoles y jueves durante dos semanas. Y es que las instrucciones para el trabajo de una asignatura del máster eran claras y precisas desde la primera de ellas: 

Elegir un tópico para el trabajo de investigación relacionado con la materia de la que impartiréis clase.
Empecé a pensar en tópicos que tuvieran que ver con la Lengua y la Literatura y oye, que no me quedaba claro lo que tenía que hacer.  Temiéndome lo peor, fui al DRAE a ver qué acepción de tópico había pasado yo por alto. Aquí lo que me encontré:

tópico, ca.
(Del gr. τοπικός).d
1. adj. Perteneciente o relativo a determinado lugar.
2. adj. Perteneciente o relativo a la expresión trivial o muy empleada.
3. adj. Med. Dicho de un medicamento o de su modo de aplicación: De uso externo y local. U. t. c. s. m.
4. m. Ret. Expresión vulgar o trivial.
5. m. Ret. Lugar común que la retórica antigua convirtió en fórmulas o clichés fijos y admitidos en esquemas formales o conceptuales de que se sirvieron los escritores con frecuencia. U. m. en pl.

 La profesora seguía diciendo "tópico", "tópico", "tópico"... pero en un descuido, no se equivocó de palabra y utilizó la correcta "tema". MILAGRO. Ya sabía lo que tenía que elegir. Pero, EH, que has utilizado el inglés topic. Maaaal. Muy maaaaal. Influenciada por los movimientos de Internet, se me ocurrió pensar en decirle algo como "cada vez que dices tópico en lugar de tema muere un gatito". Fue una mala idea porque, aunque como es obvio no se lo llegué a decir, por mi mente estuvieron muriendo decenas de gatos durante días. Han sido dos semanas muy duras.

D.E.P.












domingo, 24 de noviembre de 2013

Disculpa, es domingo.

No entiendo cómo no puedo encontrar un chico de peli y manta para los domingos. Total, yo no pido tanto. Sólo alguien bueno, pero con un punto de rebeldía. Alguien en quien confiar y que confíe en mí, aunque sepa que no estaré ahí para siempre. Un chico amable, con sentido del humor, que me haga reír todos los días. Que me discuta mis opiniones pero con el que estar de acuerdo en lo básico. Que sea muy trabajador y tenga miles de aficiones, pero con tiempo para mí. Cariñoso pero sin empalagar. Inteligente pero que no me haga sentir estúpida. Que le encante viajar, me pueda contar sus historias y que aún tenga muchos sitios a los que ir conmigo. Que escuche música rara y me la descubra, pero que se sepa todas las de Love of Lesbian y Vetusta Morla para cantar en el coche. Que diga "Bach es Dios" de motu proprio. Que siempre esté dispuesto a ir al cine. Que adore los animales y a los niños. Que odie a Coelho, pero que le encante pasar una tarde leyendo y me preste sus libros favoritos. Que toque el cello, o en su defecto la guitarra. Y sobre todo, que sea capaz de hacerme ver que esta lista es una tontería.

Con lo fácil que lo pongo...

miércoles, 13 de noviembre de 2013

En términos que pueda entender.



He llegado a una conclusión mientras estaba en la ducha, esa especie de lugar sagrado en el que se puede  discernir sobre asuntos variopintos sin proponérselo una. Es como si todos los pensamientos se activaran en el momento en que el agua cae sobre tu cabeza, una varita mágica o toque de gracia. Hoy estaba pensando sobre la música que últimamente escucho, y me he dado cuenta de que tiene algo que ver con mi vida actual, aquí, en esa Granada que tanto temía y que no es ni la sombra de lo que era ni de lo que yo pensaba que iba a ser, para bien o para mal.

La música, digo. Y los hombres, qué raro, yo hablando de esto. 

Los ligues son música electrónica comercial. Son un  Wake me up o  un Midnight city, al principio atrapan, te hacen sentir bien, te suben la moral. Descarga de adrenalina. Pero poco después ves con demasiada claridad su estructura y empiezan a resultarte aburridos y monótonos, sabes exactamente cómo funciona todo y que sólo hay una interpretación posible. Para qué más. 

Las relaciones más o menos duraderas son otro estilo musical. Más rock, más indie, más alternativas. Son más interesantes porque, aunque la estructura pueda ser también básica, no siempre lo es y se llegan a convertir en grandes aliadas. Un maldita dulzura, turning saints into the sea, de lo que quiero huir seguirá dentro de mí, I'll gamble away my fright. No sé. Hay algo más allá. 

Pero al final, como te gustan tanto, como las escuchas con tantas ganas, acaban pasando a un segundo plano. O un buen día dejan de significar lo mismo para ti. Y luego, cuando llevas mucho sin escucharlas te queda simplemente ese recuerdo de "cuánto me gustaba", pero no vuelve a ser ya nunca lo mismo. Se pierde la interpretación y se pierde la magia.

Siempre quedará encontrar la adecuada. El segundo de Rachmaninov o este inquietante estudio que nunca podrá cansarme. Si alguna vez llega una persona equivalente a algo así, todo lo anterior será simple música de ascensor. 

miércoles, 23 de octubre de 2013

Luego no recuerdo dónde he puesto las llaves

15 de junio de 2004; 31 de julio de 2004; 11 de diciembre de 2004; 2 de abril de 2005; 13 de julio de 2008; 13 de marzo de 2009; 21 de marzo de 2009; 5 de septiembre de 2009; 10 de octubre de 2009; 24 de octubre de 2009; 14 de noviembre de 2009; 26 de enero de 2013; 8 de mayo de 2013; 20 de julio de 2013; 3 de agosto de 2013; 14 de agosto de 2013; 21 de septiembre de 2013; 10 de octubre de 2013.


Saber esto es un problema.



domingo, 20 de octubre de 2013

Domingos

Es una especie de sensación de culpabilidad. Culpabilidad al darte cuenta de que estás pensando en algo que la sociedad intenta imponernos a todas desde la primera película de Disney que vemos hasta que llegamos a Sexo en Nueva York; y da rabia cuando ves que tus principios de autosuficiencia un par de veces a la semana (o más) se rompen.

Nos instan a encontrar al amor de nuestra vida, como si eso existiera. O mejor dicho, como si eso tuviera que existir para todo el mundo. No. Tendría que ir por otros derroteros: no quieras depender nunca de nadie excepto de ti, disfruta cada momento, sal con tus amigos, habla con ellos, lee, ve al cine, (son)ríe a carcajadas, date un capricho, come chocolate, bebe sin moderación de vez en cuando, escucha música y cierra los ojos, aprende todo lo que puedas, diviértete, cuida a la gente que quieres. Y si llega alguien con quien quieras compartir todo eso y la cama, pues mejor, pero no imprescindible. Y si no quiere, él se lo pierde, sin dramatizar.

Pero aun sabiendo todo esto, llegan esos momentos a la semana en los que te apetece ver una película debajo de una manta abrazada. Confesar secretos inconfesables y crear secretos nuevos. O que te despierten por la mañana con un beso. Un domingo de resaca compartido. Incluso simplemente echas de menos escuchar una canción y poder pensar en alguien en concreto y que se te ponga cara de tonta.

Y llega la culpabilidad, por pecar de débiles arrastradas por el concepto de amor romántico cuando tienes muy claro que es una invención del mundo moderno occidental y que tú estás por encima de esa "necesidad" disparatada.

Con un café en la mano una mañana de domingo sentada en un sofá en pijama. Y una amiga con otro café sentada en otro sofá también en pijama. El mismo sentimiento de culpabilidad.

Compartida es menos culpa. Y la necesidad ya no es necesaria.


Y esos momentos, únicos.









lunes, 7 de octubre de 2013

Grandes palabras robadas

- Sí, supongo que sí. Y acabarías lamentándolo durante todos los días de tu vida. No vayas por ese camino, Joyce. Intenta encajar los golpes. Lleva la cabeza alta. Que no te tomen el pelo. Vota a los demócratas en todas las elecciones. Pasea en bici por el parque. Sueña con mi cuerpo inigualable y perfecto. Toma vitaminas. Bebe ocho vasos de agua al día. Apoya a los Mets. Ve mucho al cine. No te mates a trabajar. Haz un viaje conmigo a París. Ven al hospital cuando Rachel tenga al niño y coge en brazos a mi nieto. Cepíllate los dientes después de cada comida. No cruces la calle con el semáforo en rojo. Defiende al débil. Hazte valer. Recuerda lo hermosa que eres. Acuérdate de lo mucho que te quiero. Bebe un whisky con hielo todos los días. Respira profundamente. Mantén los ojos abiertos. No comas grasas. Sueña el sueño de los justos. Recuerda cuánto te quiero.

Brooklyn Follies.
Paul Auster.

viernes, 27 de septiembre de 2013

De nuevo.

ME GUSTA el té caliente en una taza decorada las tardes de lluvia, el olor al pasar por delante de una tintorería y un beso de buenas noches. Un haiku de Benedetti antes de dormir, un libro de Auster y un personaje femenino de Bolaño. La luna reflejada en el mar y empezar la cara de atrás de un folio escrito. Contar las gotas de lluvia en el cristal y ver caer la nieve envuelta en una manta. Su tacto por la noche entre las sábanas. Su voz cuando dice mi nombre y sus ojos cuando digo yo el suyo. Secarme el pelo mientras leo un libro y planchar y ordenar ropa bailando Mr. Brightside. Estudiar con Ludovico Einaudi y llorar con el segundo de Rachmaninoff. Abrir las ventanas por las mañanas y sacar la mano para predecir el tiempo y decidir qué ponerme. Beber cerveza en buena compañía y reír hasta que duele. Caminar por la calle temprano y conducir por la autovía cuando la Sierra está nevada. Dejar post-it por todas partes y pensar en la cara de la gente a la que se los he escrito. Empezar de nuevo.



NO ME GUSTA sentirme inútil, las bocas sin dientes, la gente que camina rápido y de pronto se para. Buscar piso, hacer maletas, montar en avión, llamar por teléfono para pedir cita y sacar dinero del cajero. Tener un examen un sábado por la mañana, la pedagogía antipedagógica y ver cómo nos hundimos. Oír llorar a una amiga y saber que alguien está pasándolo mal. El whisky y los anuncios antes de un vídeo en youtube. Que ya no esté y que no vaya a volver a estarlo nunca. La última clase de la carrera y La Familia Pascual Duarte. El telediario de la 1, los pelos en la ducha, la repetición incansable, no poder fumar. Tender la ropa y los falsos "te quiero". Los vestidos ajustados y los trajes de chaqueta. Que me digan que soy negativa. El olor de las acelgas al cocerse y comer un plato de alubias. El suelo que resbala y las colas del Mercadona. Empezar de nuevo.

domingo, 15 de septiembre de 2013

La versión 2.0. Preparativos

Cuatro años allí tan divinamente y una se va uno a la Ciudad Posnuclear y vuelve trastocada, y ya no quiere volver a la ciudad más bonita de España (que no lo digo yo, que me lo dijo un australiano). ¿Por qué?

Influyen muchas cosas que no viene al caso decir, pero ahora me tienen en vilo en especial dos:


  1. Que lo que voy a estudiar me parece un sacadineros y una pérdida de tiempo. 
  2. El estrés de la búsqueda de un sitio en el que habitar. 

Sí, odio buscar piso. Lo odio con todas mis fuerzas. En la lista de cosas que me revienta hacer, creo que es el námber guan. Luego ya viene hacer maletas, deshacer maletas, esperar en el aeropuerto y quitarme la arenita fina del Sardinero de partes del cuerpo cuya existencia me había pasado inadvertida. 

Y si ya odio buscar piso sin tener otra cosa mejor que hacer, me saca de mis casillas ponerme a ello cuando los puñeteros supuestos siguen centrando mi atención. Que esa es otra cosa que se ha trastocado este año: acostumbrada a estar sin estudiar nada de nada durante un año, a mí esto ahora me supera. 

Malamente veo la versión 2.0. de Graná. Mu malamente. 


jueves, 12 de septiembre de 2013

Música y sexo

En mi vida ha habido dos momentos hipercultos que pueden ser una mezcla de síndrome de Stendhal con calentón de toda la vida. Adelanto que ninguno de ellos llevó a absolutamente nada, con lo que se podría concluir de estas dos experiencias que, en mí, el arte no está hecho para ser mezclado con la carne.

Una de las historias sucedió con la lectura compartida de cierto libro que, la verdad sea dicha, trataba de manera bastante explícita lo que no se llegó a hacer. La otra, sin embargo, fue fruto de la perversión de mentes obsesionadas con la música. El chaval proponía este concierto de Tchaikovsky. Yo, mundana como soy, acabé convenciéndolo de que tenía más sentido "El tango de Roxanne".

Esta disparidad de gustos me llevó a pensar que, en realidad, la pregunta a la que intuitivamente habíamos respondido a la hora de elegir canción era distinta en un caso y en otro;  hay dos tipos de músicas para dos cosas diferentes: hacer el amor y  follar. Y es que no puede ser lo mismo. Empezando por la duración. 32 minutos frente a 7. Siguiendo por la diferencia evidente de lo instrumental frente a una canción que habla de una prostituta y de celos. El ritmo. La tensión. La propia armonía de las obras y la instrumentación. La exaltación de los sentimientos y la necesidad de satisfacción. La música tampoco podía ser la misma, claro está. Por eso partimos de preguntas distintas, quizás conscientemente.

Supongo que dependerá de la persona, pero yo me alegro de no haber usado todavía la música para la primera opción. Si cualquier detalle me lleva a recordar relaciones pasadas (en especial canciones y olores de hace sin problemas 9 años), usarla sería un suicido emocional.

Desde el momento "cuál es la mejor música para echar un polvo", he pensado muchas veces en la respuesta. Han sido varias las conclusiones. Hubo una época en la que casi cualquiera de Muse me habría valido. Otra en la que Rihanna, así, dándolo todo. "Muerte en Hawai" de Calle 13 para una mezcla entre sentimientos y lujuria. "Get Lucky" lo llenaría de buen rollo. Pondría "La danza de los caballeros" de Prokofiev para hacerlo muy épico y despechado. Y últimamente me inclino por "Follow" de Crystal Fighters, sí.

Una lista siempre en construcción.


miércoles, 4 de septiembre de 2013

Ideas que surgen leyendo a Bolaño

Cada lectura es diferente porque, además de la interpretación que a cada cual le pueda suscitar, está lo que uno saca, extrae, de lo que se adueña. Y que cree que nadie más ha pensado antes, aunque no sea así.

2666

(Hasta la  página 70)

Ojalá fuera un hombre. Sería el típico intelectual, o incluso pseudointelectual que enamoraría a una mujer perfecta que me pagaría con indiferencia. Sería como soy ahora, pero en lugar de parecer una idiota por escribir sobre amor, se me consideraría valiente por hablar de sentimientos.

Bebería whisky sin que me dieran ganas de vomitarlo y luego llamaría a un amigo. Podríamos hablar de la chica de la que ambos estamos enamorados y a la que nos follamos. Y seguiríamos siendo amigos. Ante todo la amistad y la nobleza de sentimientos. Siendo mujer, no. Y si lo hiciera, me tacharían de fría o de idiota.
A veces es mejor nacer hombre. O nacer Liz Norton.

Oscuro objeto de deseo en época de trabajos
_____________________________________________________________________________
(Página 90)

Quizás no seamos tan diferentes:

«En la práctica, por el contrario, ninguno de los dos creía en la amistad ni en la fidelidad. Creían en la pasión, creían en un híbrido de felicidad social o pública -ambos votaban socialista, aunque de tanto en tanto se abstenían-, creían en la posibilidad de la autorrealización.»

Seguiremos leyendo.










miércoles, 28 de agosto de 2013

Hoy tengo un día Benedetti




Soledades

Ellos tienen razón
esa felicidad
al menos con mayúscula
                                  no existe
ah pero si existiera con minúscula
sería semejante a nuestra breve
                                             presoledad

después de la alegría viene la soledad
después de la plenitud viene la soledad
después del amor viene la soledad

ya sé que es una pobre deformación
pero lo cierto es que en ese durable minuto
uno se siente
                  solo en el mundo

sin asideros
sin pretextos
sin abrazos
sin rencores
sin las cosas que unen o separan

y en esa sola manera de estar solo
ni siquiera uno se apiada de uno mismo

los datos objetivos son como sigue
hay diez centímetros de silencio
         entre tus manos y mis manos
una frontera de palabras no dichas
         entre tus labios y mis labios
y algo que brilla así de triste
         entre tus ojos y mis ojos

claro que la soledad no viene sola

si se mira por sobre el hombro mustio
de nuestras soledades
se verá un largo y compacto imposible
un sencillo respeto por terceros o cuartos
ese percance de ser buena gente

después de la alegría
después de la plenitud
después del amor
                        viene la soledad

conforme
               pero
qué vendrá después
de la soledad

a veces no me siento
                             tan solo

si imagino
mejor dicho si sé
que más allá de mi soledad
                                      y de la tuya

otra vez estás vos
aunque sea preguntándote a solas
qué vendrá después
                            de la soledad.


Benedetti 




jueves, 22 de agosto de 2013

Todas Lolitas

Yo no sé por qué exactamente, pero este verano todos los libros que han caído en mis manos y me han gustado tienen un denominador común: chica adolescente enamora a hombre mayor. Y no lo he ido buscando, ¿eh? que me leí de joven Lolita de Nabokov y no me gustó (quizás por eso, porque yo era joven e inexperta). 

Pero vamos, que dije que iba a hablar de Luna caliente y ya que me pongo hablaré de los tres libros que me han llamado la atención este verano. Porque hoy estoy positiva y no me voy a poner a sacar a la luz la cólera literaria. Eso otro día. 

Si sigo el orden cronológico de lecturas, realmente sigo el de mejor a peor libro para mi gusto. Así que bueno, por lo menos así el que empiece a leer la entrada se quedará con la primera recomendación que es la mejor, y algo habremos ganado. 


El amante de Marguerite Duras:
Bien, veamos: hace un par de años encontré entre los libros de mi casa Hiroshima mon amour. No había visto la película, pero sabía al fin y al cabo que era una película. De lo que no tenía ni idea era de que el guion (qué penita me da quitarle la tilde, pero bueno, para una cosa que dice la RAE y tiene sentido...) lo había escrito esta señora. Señora que me sonaba, sin más. Y como quería un libro para bajármelo a la playa y que tampoco fuera muy largo, allá que me lo llevé: fue una gran decisión. 

Este verano me di cuenta de que había otro libro suyo por mi casa que no había leído: El amante, y después de ver de qué iba más o menos, me lancé. OH-DIOS-MÍO. Libraco. Literatura de la de verdad. De la que te dan ganas de aprender francés solo por leerla en la lengua original y saborear cada una de las palabras. Una maravilla que cuenta la historia de la propia autora cuando era adolescente y vivía en Indochina con su madre y sus dos hermanos. Allí un hombre de 26 (la Duras tenía 14-15, no me acuerdo ya) muy rico y chino se enamora de ella... Y ella es tan independiente, con una personalidad tan fuerte, con una vida tan complicada que consigue hacer que te absorba y no puedas salir de la historia. Una pasada sin remilgo ninguno que hace que a los amantes de subrayar pasajes de libros nos dé apuro marcar todas las páginas.

Como muestra, el final (sí, un poco spoiler, pero si te lees la vida de la autora en Wikipedia también lo es):



Luna Caliente, de Mempo Giardinelli

A este, como es hombre, se le fue la cabeza un poco más. Como todo libro que una persona lee, también tiene su historia de cómo apareció en mi vida. Todo sucedió la peor semana de un julio que he tenido en la vida: clases de 9 de la mañana 8:30 de la tarde todos los días, sin apenas tiempo para oxigenar el cerebro entre Gramatrix, tomar la pastilla roja para salir de él y las nociones basiquitas de Literatura Hispanoamericana, sin dormir y el sábado... sin café. Pues bien, ese sábado descafeinado ya no había aguantado más y no llegué a leer los cuentos que teníamos que llevar para ese día, el límite se había superado. Mientras me dormía en clase de forma bastante literal a pesar de lo majo que era el profesor, hablaron de un cuento de un tal Mempo Giardinelli. Nunca había oído hablar de él, y el profesor pronunció unas palabras mágicas (léase con acento argentino): "Es una novelita muy cortita, que se lee rápido, escrita de forma deliciosa y que, además, tiene alguna escena erótica muy bien construida". Descargado al día siguiente. Leído al día siguiente. 

Y así fue cómo llegó la segunda historia de adolescente/hombre mayor del verano. Aquí también es ella quien lleva el control, pero la historia es un poco más sórdida, más, como dice el autor, entre Dostoievsky y Kafka. Vamos, una locura. Pero una locura que también engancha a más no poder y que se lee con mucho gusto, de tan bien escrita como está.

Hay película, de Vicente Aranda, aunque según pone en IMDB cambian bastante el contexto y lo pasan de Argentina a España. No sé, no la he visto, pero creo que el libro merece muchísimo la pena.


La verdad sobre el caso Henry Quebert, de Joël Dicker. 

Quiero dejar constancia de que lo que voy a decir a continuación es una reflexión que me surge después de haber leído el libro. Que cuando lo empecé no estaba condicionada por nada de esto, pero que si lo llego a saber, lo empiezo aún antes. Dicho esto: aquí no hay portada que valga para anunciar la novela (aunque sí, el cuadro de Hopper es muy bonico). Esta vez la imagen que hay que poner es esta:

Ay omá


Sí, sí. Este hombre ha escrito un libro que me ha gustado. 28 años, guapo, escritor, suizo (equivalente a políglota), ganador del premio Goncourt, el Lire y el Gran Premio de Novela de la Academia Francesa y ahora, además, rico. Un partidazo.

Pero pasemos a lo interesante (ejem...), La verdad sobre el caso Henry Quebert. Encontrarme con este libro fue algo totalmente normal. No tenía nada que leer y busqué qué estaba de moda entre la gente en FNAC. Esto fue lo que salió, esto fue lo que probé. Todos los veranos me gusta tragarme un best-seller, es una forma de que, aunque no esté realmente de vacaciones porque tengo que estar todo el día pringada con la mierda del máster,  me sienta como si lo estuviera. El de este año ha sido mucho mejor que el del año pasado (es complicado ser peor que las Cincuenta sombras).

No me voy a poner en plan crítica filóloga porque eso ya lo han hecho otros con los que se puede estar más o menos de acuerdo. Me voy a poner en plan lectora de verano que tiene ganas de pasarlo bien con un libro. Y si ese es el pensamiento que llevas cuando lo abres, vas bien, porque no decepciona. Quizás algún pasaje demasiado engorroso y pesado. Sí. Quizás unas vueltas finales raras. También. Pero yo me lo he pasado pipa leyéndolo. El argumento es simple: hace 33 años desapareció una chica de 15 en un pueblo inventado de EE.UU.  y en 2008 la encuentran muerta en el jardín de un escritor famoso. Además, el cadáver está enterrado con una copia de la obra maestra de este autor y una dedicatoria d'amour. El discípulo de este escritor, que es otro escritor joven y famoso, está convencido de que su mentor no es un asesino y se pone a investigar en el pueblecito en medio de una crisis de página en blanco. Ya no cuento más.

Lo último que quiero decir es que, si alguien conoce a este hombre y me lo presenta, se lo agradeceré profundamente.


Bicos para todos.






martes, 20 de agosto de 2013

Nubes de hoy







Manías que le entran a una. Y descubrimientos en clases sobre TICs que acaban en ñoñerías adolescentes que entran ganas de hacer justo cuando hay otras cosas con las que deberías ponerte. Esto hace que merezca un sacrificio a un dios pagano. Pero es que son taaan monas...

domingo, 18 de agosto de 2013

A hurtadillas

Pss, pss, te estoy viendo. Sé que estás intentando esconderte detrás de aquel cajón, pero estás ahí. Llevo sabiendo que sigues todos mis pasos desde el primer momento, que me persigues vaya a donde vaya, haga lo que haga y piense lo que piense.

Siempre empieza igual, cuando, por las mañanas, me meto en la ducha y tú me ves reflejada en el espejo. A veces te gusto más y a veces menos, pero no dejas de mirar nunca. Después cae el agua y me empiezas a entender: pienso muy alto y tú puedes asomar la cabeza más porque crees que no sé que estás. Y lo sé.

Con el segundo café de la mañana me recriminas que al cabo del día acabe tomando cuatro. E intentas hacerme culpable cada vez que enciendo un cigarrillo. Eso es asqueroso. Déjalo, anda, si no lo necesitas. Pero me gusta que te moleste, y por eso lo fumo y me relajo. El humo te da miedo y te escondes un poquito más.

lunes, 29 de julio de 2013

Juliette no es para tanto

Sasha Grey ha publicado un libro. La muchacha es del 88, ha sido una súper estrella del porno, actriz de dos películas no-guarras y ahora se ha lanzado a la escritura con La sociedad Juliette. Me enteré de que esto había pasado en el Corte Inglés, cuando buscaba desesperadamente el cuarto de baño y me topé con un montón de libros de portada celeste. Pensé que tenía que ser una basura de libro, así que me olvidé a los dos minutos y meé tan a gusto, creo recordar.

A los pocos días leí una reseña en la Norma Jean (soy muy fan) y oye, que me entró el gusanillo por leerlo. Lo pintan como un libro erótico bien escrito, más real, no una estupidez como 50 Sombras. Así que en vista de mi incapacidad para descargármelo (aun con las buenas críticas, yo no me gasto 17€ en eso), se lo encargué a la Vecina y ella sí que lo consiguió en un momento. 


Al principio todo iba bien. Referencias cinematográficas, aclaración del título basada en la tradición literaria erótica francesa (vamos, el Marqués de Sade de toda la vida) y unas escenas bastante realistas. Pero poco a poco el libro empezaba a ser algo... inconexo, absurdo, un sinsentido. Que sí, que las escenas de sexo estaban relatadas de maravilla y se nota que la muchacha conoce mejor que nadie esos temas, pero de ahí a que se convierta en literatura... hay un trecho.

Esto puede herir sensibilidades, pero es una muestra de lo que sabe esta Sasha.
Valorándolo en su justa medida, es pasable. Pero no aporta absolutamente nada. No dan ganas de matar a la autora, como en 50 Sombras, pero eso no quiere decir que sea un buen libro. Está claro el final desde la mitad, no tiene una historia que te haga querer saber más y más de lo que va a pasar. En definitiva, no va a ninguna parte. Así que nada, esta vez no comparto la opinión de mis gurús.

Para la próxima entrega literaria, uno que sí que sí. Luna Caliente de Mempo Giardinelli. Libraco.




sábado, 27 de julio de 2013

Diario de un día premenstrual

Me despierto cinco minutos antes de que suene el despertador y noto que he dormido lo suficiente. Remoloneo un poco pensando en que va a ser un buen día y cuando suena el móvil me voy a la ducha. Hago café y me visto, me siento especialmente bien. Veo que me han escrito por guasap y facebook: qué cosas, no recordaba que era mi santo. Qué bien. Voy a clase más o menos contenta, aunque a mitad de camino de pronto no me apetece nada hablar. Tenemos clase de Medios audiovisuales en el aula, con lo que nos ponen a analizar actividades de un corto. Lloro porque me da mucha pena la soledad de esa mujer. Nos ponen otro corto. Lloro porque es lo lógico: ese chico se ha dado cuenta a tiempo de que puede arreglar las cosas, y está muy enamorado, y es muy bonito lo que está pasando todo el rato. El tercer corto. Aquí no lloro, porque ante todo estoy inquieta y me ha dejado mal cuerpo. Cuando aplaudimos al profesor porque es la última clase, me entran ganas de llorar otra vez. Qué me pasa, por Dios.

domingo, 7 de julio de 2013

Aunque tú no lo sepas



Hay veces que una canción lo dice todo. O el poema en el que se basa. Y más a estas horas de la noche.
Aunque tú sí lo sepas.



viernes, 5 de julio de 2013

Sobre Gran Hermano

Llegas a un sitio nuevo y parece que estás en Gran Hermano. Esa es la sensación general: en dos días te haces amiguísima de gente que quizás en otras circunstancias ni siquiera habría reparado en ti (o tú en ella). En tres días ya hay historias que parece que empezaron hace meses y el tiempo se vuelve espeso. Ya no sabes muy bien si llevas en esa ciudad nueva, en ese sitio con esa gente cuatro días o cinco meses. Sólo hace seis días que llegaste y ya empiezas a decir que estás demasiado tiempo por ahí, que necesitas un descanso, y se queda solo en palabras.

Aquí es fácil que se las lleve el viento. O las nubes. O el frío.

Quizás sea el gris lo que una, porque hoy hay sol y aquí estoy, vomitando letras, una al ladito de la otra.

Siempre es el gris.


lunes, 17 de junio de 2013

Apadrina un filólogo

No hay nada mejor que una buena efe. Una efe bien fricativa, firmemente labiodental, una efe fabulosa que llene de fantasía nuestros mejores momentos. Los mejores besos son los furtivos. Lo fácil normalmente es lo adecuado y aunque pueda parecer feo, el amor no es más que un fluido que pasa de los ojos del amante a los de la amada (o eso decía Garcilaso). Ese fuego se puede manifestar mediante algo físico o simplemente ser una fata morgana. Pero siempre será fabuloso.

Los vascos repudiaban la f, y eso hizo que nos diera por cambiarlas por la aspiración primero y luego abandonarlas a su suerte y callarlas para siempre. Las efes iniciales han estado cerca de la extinción. Ya no son figos, sino higos. No hay farina en casi ningún pueblo, solo nos queda una insulsa harina. Pensadlo bien: la efe estuvo a punto de morir, y si no lo hizo (como sí que pasó con esas bonitas sibilantes) debió de ser por lo importante que es: una letra fantástica, puro frenesí, algo fascinante. 

Estando en la Ciudad Posnuclear, lo que eché de menos no fueron ni la e, ni la eñe; lo que eché de menos fue la efe. De la fruta y el fiambre, sí. De una buena fideguá, del frescor del mar. Del francés y la Física, de la familia en definitiva. Del folklore y las fugas en fa menor. De la Filología y los filólogos con sus filosofías. 

No hay que despreciar la efe. Es la letra más importante del abecedario, la única capaz de poner un final feliz.



domingo, 9 de junio de 2013

Manual de instrucciones para romper una relación y quedar más o menos bien.


El típico “no es por ti, es por mí”  que siempre hemos escuchado, realmente no tiene una aplicación sincera en la vida real. Cuando se trata de dejar a alguien por e-mail, sms, whatsapp o un privado de Facebook, los hombres tienen la posibilidad (digo los hombres porque las mujeres solemos ser más valientes e intentamos como mínimo que se nos oiga y se nos vea en esos momentos) de explayarse muchísimo e intentar no quedar como unos cretinos egoístas.

La técnica del dejar por e-mail ya se daba en el siglo XIX por otro medio: la carta. En Madame Bovary, Rodolphe nos muestra cómo hacerlo de una forma bastante pedagógica.

jueves, 23 de mayo de 2013

Otras palabras robadas

El guardián entre el centeno, J.D. Salinger
(Sobre libros) "Los que de verdad me gustan son esos que cuando acabas de leerlos piensas que ojalá el autor fuera muy amigo tuyo para poder llamarlo por teléfono cuando quisieras.
"Si yo fuera pianista, creo que tocaría dentro de un armario."
"Me paso el día entero diciendo que estoy encantado de habaerlas conocido a personas que me importan un comino. Pero supongo que si uno quiere seguir viviendo, tiene que decir tonterías de esas. "
"Antes yo era tan tonto que la consideraba inteligente porque sabía bastante de literatura y de teatro, y cuando alguien sabe de esas cosas cuesta mucho trabajo llegar a averiguar si es estúpido o no."
"Cuando uno sabe hacer una cosa muy bien, si no se anda con cuidado empieza a pasarse, y entonces ya no es bueno."
"Todos los que lloran como cosacos con esa imbecilidad de películas suelen ser luego unos cabrones de mucho cuidado, de verdad."
"Cualquier cosa menos que me dejen en un cementerio. Eso de que vengan todos los domingos a ponerte ramos de flores en el estómago y todas esas puñetas... ¿Quién necesita flores cuando ya se ha muerto? Nadie."
"No cuenten nunca nada a nadie. En el momento en que uno cuenta cualquier cosa, empieza a echar de menos a todo el mundo."

miércoles, 22 de mayo de 2013

Las líneas de tu mano

El tren no iba demasiado rápido, faltaba aún un poco para llegar. Tendió su mano encima de la mesa y ella la cogió entre las suyas. Acarició la palma con suavidad, haciéndole cosquillas, y clavó su mirada en las líneas. Fue recorriéndolas una a una con su dedo índice, y mientras tanto le iba explicando:

— Esta es la línea de la vida, mira, es profunda y te baja casi hasta la muñeca, ¿lo ves? Eso significa que vas a vivir muchísimos años. La mía es corta...

— Te lo estás inventando...

— Qué va, hace años que sé leer la mano, si no me crees tú verás, pero te digo que sé hacerlo. Hazme caso y mira mi línea de la vida.

—Tienes razón, es muy corta.

— Sí, pero fíjate en la del amor, es larga y profunda, aunque con bastantes cambios... Y la tuya es muy débil y, sobre todo, corta.

— Vaya, ¿y eso qué significa?

— Que todo encaja, ¿no ves que yo me muero pronto?

Él la miró y sonrió, es ilógica lógica funcionaría. Al menos, durante ese día así fue.

lunes, 20 de mayo de 2013

La Tregua, Benedetti.

No es que me entusiasmara, pero fue un libro de verano del que subrayé y marqué aún más de lo que pongo aquí.
"Hoy fue un día feliz, sólo rutina"
"Una triste con vocación de alegre"
"Pero todo fue siempre demasiado obligatorio como para que pudiera sentirme feliz"
"Si alguna vez me suicido, será en domingo"
"Yo nunca he juntado valor para empuñar una máquina fotográfica o un revólver"
"Acaso Dios tenga un rostro de croupier y yo sólo sea un pobre diablo que juega a rojo cuando sale negro, y viceversa"
"Nuestra sensibilidad es primordialmente digestiva. Nuestra innata vocación de demócratas se apoya en un viejo postulado: Todos tenemos que comer".
"Tenía veinte años y era joven; tenía treina y era joven; tenía cuarenta y era joven. Ahora tengo cincuenta y soy todavía joven. Todavía quiere decir: se termina".
"Pero, cuando además de desgraciado, uno se siente opaco, cuando no queda sitio para la rebeldía, el sacrificio o la heroicidad, entonces hay que llorar sin ruido".
"La burla proporciona una especie de solidaridad"
"Tampoco estoy seguro de que Dios, si existe, vaya a estar conforme con nuestra credulidad a partir de algunos datos desperdigados e incompletos".
"Allí donde normalmente va la dignidad, él sólo tiene un muñón"
"Cuando ella murió, la risa se me cayó de la boca".
"La más horrible variante de la soledad: la soledad del que ni siquiera se tiene a sí mismo".
"Yo también fui hijo único. Y no es fácil, uno acaba por sentirse desamparado"
"Tal vez el secreto resida en que mi cerebro tiene algunas necesidades propias del corazón, y mi corazón algunas exquisiteces propias del cerebro".

martes, 14 de mayo de 2013

Los hombres y las telenovelas

Algo raro debo de tener dentro. A lo mejor en otra vida fui guionista de telenovelas latinoamericanas y es por eso. O puede que supla lo corto de mi nombre con los largos. Keine Ahnung.

Todos los tíos con los que he tenido algo más o menos serio, tienen un nombre que parece sacado de una telenovela, y es un hecho constatable. Nombres compuestos, combinaciones fruto de mentes maquiavélicas y disputas familiares entre el nombre que la madre quiere y el que le corresponde por tradición familiar, o los nombres de los dos abuelos aunque no peguen ni haciendo esfuerzos. Pero también hay nombres que incluso siendo simples pueden formar parte de esa novela absurda que parece que es en estos temas mi vida.

lunes, 13 de mayo de 2013

Lo dicen otros, lo dicen mejor

Desde que tengo el ebook lo de subrayar lo puedo tener guardado para siempre. Antes tenía que coger una libreta y escribir yo todo lo que había remarcado. Tenía su encanto, la verdad, aunque era un desastre y cada vez que leía un libro cogía una libreta diferente y al final no servía para nada. Así, como cosa que puede ser curiosa, voy a poner de vez en cuando lo que he marcado en un libro, para tener como una especie de recopilatorio en el que no ponga "mi subrayado en la página tal, posición cuál, añadido tal a tal hora". Empezamos.

Los girasoles ciegos. Alberto Mendez.
"Superar exige asumir, no pasar página o echar en el olvido."
"En España no se ha cumplido con el duelo, que es, entre otras cosas, el reconocimiento público de que algo es trágico y, sobre todo, de que es irreparable".
"Escribo porque no quiero recordar cómo se reza ni cómo se maldice"
"Yo me dejaré caer en los pastos que cubrirá la  nieve para que de las cuencas de mis ojos nazcan flores que irriten a quienes prefirieron la muerte a la poesía"
"Mi hijo no quiere una vida nacida de la muerte. ¿O sí?"
"Por un momento tuve la sensación de que también yo iba a morir. Pero morir no es contagioso. La derrota sí"
"No he escrito su nombre porque, si aún hay ángeles, sé que reconocerán el alma bondadosa de Elena entre un mar de almas bondadosas".
"Hoy ha nevado todo el día. Estas montañas deben ser la residencia de todos los inviernos".
"(refiriéndose a los lobos) Su necesidad de comer les confiere una fiereza casi humana".
"¡Yo quería ser un rapsoda entre las balas!"
"Con la turbación con que se pronuncia un sortilegio"
"Le asfixiaba la memoria y sólo quería recordar a toda costa"
"Una angustia sobre la angustia, una incertidumbre sobre la incertidumbre".
"Si estuviéramos vivos en la tumba, terminaríamos por amar a los gusanos".
"La Luz y el Dolor forman parte de la misma incandescencia".
"Yo no quiero que nuestros hijos tengan que matar o morir por lo que piensan".

domingo, 12 de mayo de 2013

Die Raben



"Lo monótona que sería la vida si Dios no hubiera inventado los cuervos"
(Enrique Vila-Matas)

Nos miramos. Fue algo imprevisto, inevitable, el que el destino nos hubiera cruzado en ese momento. Su mirada se me clavó: intensa, fija, negra, unos ojos enormes que parecían tener conocimiento de lo que yo pensaba en cada momento. Me miraba de una forma que me hipnotizaba y me hacía querer gritar, cerrar los ojos y que al abrirlos ya no estuviera. Sentí escalofríos por la espalda, la boca seca, y un miedo paralizador. 

dibujo cuervos sobre fondo blanco  Foto de archivo - 7735361
Solo soy capaz de poner este dibujito.
Realmente no sé desde cuándo tengo este pánico exacerbado a los cuervos. Creo que no hay ninguna historia traumática de la infancia que me haya hecho temer a estos pajarracos, pero lo cierto es que, desde que vi el primero en 2006, en Londres, les tengo un pánico que no puedo controlar de ninguna manera. Si veo u oigo un cuervo (o una corneja, tanto da mientras grazne de esa forma tan metálica), el miedo se apodera de mí, como la gente que ve ratones o cucarachas o una araña. Me da la sensación de que tengo ornitofobia, porque aunque el cuervo sea el pájaro con el que más me pasa, no es el único que me aterroriza.

sábado, 11 de mayo de 2013

Sonata nº 12, K.332. II: Adagio



Hay regalos que en apariencia son sencillos, que parecen simples justamente porque son espontáneos, porque no cuestan ningún dinero, porque se hacen por hacer, y que casi siempre son mejores que los regalos más caros que se dan solo por convencionalismos.

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Antagonista de la Ciudad Posnuclear
Era 2004 y por primera vez me iba de mi casa tres semanas, a un curso de piano a casi tres mil kilómetros. Estuve en un pueblecito en mitad de la naturaleza. Todo lo que había eran caminos con bosques, con pequeños lagos, heladerías y restaurantes, un par de bares y un pequeñísimo supermercado.

martes, 7 de mayo de 2013

El vestido vetado.



En el instituto tuve un profesor que no estaba demasiado cuerdo. Pertenecía a una extraña secta en la que además de ideas místicas para la elevación y unión del alma con la naturaleza, las teorías sobre la conspiración de la construcción de las Pirámides y la falsedad de la evolución darwiniana, le inculcaba la obligación de desterrar el negro de su vidas y llevar cada día de la semana un color determinado. Tras semanas de observación, los alumnos llegamos a establecer su calendario:

Recreación ficticia del armario del susodicho
  • Lunes: morado
  • Martes: rojo
  • Miércoles: amarillo o naranja
  • Jueves: azul
  • Viernes: verde
  • Sábados y domingos: si lo veíamos por la calle, siempre iba de blanco. 

 A pesar de ser consciente de lo absurdo que había en aquella persona, hubo una época en la que pensé que no pasaba nada por intentar tentar la suerte a base de utilizar prendas de ropa que no se vieran demasiado de estos colores en momentos importantes (para la época, exámenes). Todo fue bien hasta que un viernes, ataviada con un jersey verde monísimo, suspendí el del carnet de conducir. Desde entonces, nunca más.

Pues bueno, igual que esta tontería tan ridícula, hay muchas otras supersticiones que me creo a pies juntillas sigo por seguir, aunque básicamente son la misma con distintos protagonistas:

Los bolis que no han estudiado bien un examen, no se presentan. Y tampoco los bolis que han hecho mal otros exámenes. No estoy dispuesta a correr el riesgo de que estén malditos y atraigan la mala suerte permanentemente.

La ropa y los pendientes que han traído buena suerte una vez, se vuelven a poner. Si no, como tampoco estoy tan loca ni tengo tanto dinero como para permitirme el lujo de tirar a la basura ropa y bisutería a lo loco, se les deja un espacio, para que se les (me) pase la tontería. Más difícil lo tienen la ropa o los pendientes que me recuerden a algo malo en especial. Ahí el tiempo pasa de ser solo semanas-meses a años. Me pasó con unos pendientes y una camiseta blanca monísima, y pude recuperarlos a los dos años, cuando la camiseta ya casi ni se llevaba. Ahora me ha pasado con un vestido, menos mal que es de invierno y no lo necesitaré hasta dentro de unos meses, cuando ya se haya pasado el mal fario.


Eso sí, no tengo ningún problema en abrir paraguas en lugares cerrados, no llevar ropa roja en Nochevieja, tengo un precioso gato negro y lo único que me preocuparía de que un espejo se rompiera sería clavarme un cristal.

sábado, 4 de mayo de 2013

Infumables (primera parte)

Hay libros que parece que tienes que leer sí o sí, tanto porque te los recomiendan, como porque te obligan en algún momento de tus estudios, o simplemente porque te empeñas en que tienen que ser maravillosos aunque en realidad sean auténticos bodrios. Hoy voy a hablar de esos libros que o no conseguí terminarme, o me terminé con un esfuerzo enorme que al final no ha merecido la pena. Es una lista que es seguro que engrosará, pero por ahora, aquí va mi inicio del Top de los peores libros ever:

1. MARÍA, de Jorge Isaacs.

Un infumable que no le desearía a nadie. Si lo tuve que leer fue porque hacer Hispánicas tiene sus contrapuntos y los exámenes que ponen pueden ser muy raros y que te dejen en bragas si sólo utilizas resúmenes de internet. Pueden ser tan raros que todos nos esperábamos que al final, después de leernos el peñazo nos preguntaran: "¿Cuántas veces aparecen pájaros negros a lo largo de la interminable novela?". No es algo disparatado que pensáramos esto, ¿eh?, en el examen anterior nos habían preguntado por "el capítulo seis de la primera parte del Martín Fierro", porque obviamente, se espera que nosotros vayamos leyendo y estudiándonos en qué capítulo pasa qué cosa. Escarmentados, decidimos contarlas, por si acaso. Cuatro veces, creo que eran.
Nº 1 en la lista de infumables


 Un resumen rápido de esta obra maestra de la literatura colombiana puede ser: cientos de páginas sobre el amor entre Efraín y su prima María. Nada más que por el nombre de él la cosa empieza siendo prometedora. María es una chavala que se sabe desde el principio que va a acabar mal. Efraín es un pringado que está enamorado de ella y se emociona porque le deja flores frescas encima de la mesa. ATENCIÓN: Eso es lo más cercano a una relación amorosa y carnal que tiene con ella. Ni le coge la mano, oye. Para ser un libro romántico, es demasiado del Romanticismo. Que si la belleza del paisaje (falsa, que el tío la describe como los europeos se la imaginan, cosas de la época), que si los pájaros negros que auguran un futuro negro, que si miradas, coqueteos intrascendentales, el morbo de la enfermedad latente y del parentesco... Nada, que con la de juego que podría haber dado un tema así, lo único que consigues después de leerlo es la satisfacción de saber que nunca más volverás a abrirlo.


2. CINCUENTA SOMBRAS DE GREY, E.L. James

Una es débil y se deja arrastrar por la corriente. Cuando se lee un buen best seller, como la trilogía de Los hombres que no amaban a las mujeres, piensas que puede volver a pasar, que es probable que un libro del que se habla muchísimo acabe siendo mejor de lo que esperas. Este no es el caso.

Y encima eso ni es sado ni es ná
No voy a ponerme a explicar por qué es una basura de las más grandes que he leído en mi vida, eso ya lo hicieron y muy bien en Norma Jean Magazine (esta lectura sí que es altamente recomendable). Lo que sí voy a a hacer es ser sincera: me leí  el primer tomo en un día y medio, en el viaje en coche de este verano a Galicia. Cada vez que me montaba, a leer las tonterías estas. En verano la mente se puede permitir atrofiarse un poco y descansar de Borges, Larra, Lorca, Cernuda o El español hablado en Andalucía. Pero esto ya fue demasiado. Una vez que terminé el primero, y después de darme cuenta de que había perdido unas horas muy bonitas de mi vida que podría haber empleado en, qué se yo, aprenderme letras en inglés de The Killers para no parecer tonta cantando en un idioma inventado, decidí abordar la fantástica y enriquecedora experiencia de ir a por el segundo.

Cincuenta sombras más oscuras fue el colmo. Ahí ya no pude hacer caso omiso de las repeticiones de las mismas expresiones hasta el infinito, ni de esos arrebatos histéricos del pequeño "yo interior" que me recuerdan demasiado a la serie de Lizzie McGuire con el dibujito animado que hacía de conciencia. No. Esta parte me cabreó tanto, que creo que no pude pasar de los dos primeros capítulos. Este libro atenta contra todo lo que la mujer ha intentado desmontar a lo largo de la Historia. No entiendo cómo puede haber gente que lo lea y que no le haga hervir la sangre el hecho de que un señor millonario buenorrísimo trate como a una mierda psicológicamente hablando a una chavala, y que ella se sienta como una diva porque él esté celoso de que vea a un amigo suyo. ¿Hola? ¿De verdad es eso lo que nos gusta a las mujeres? ¿Que un hombre sólo quiera estar con nosotras si nos ve con otro? ¿Nos gusta que nos prohíban ver a nuestros amigos? Igual soy muy liberal, o muy independiente, pero a mí me hacen eso y en lugar de que "mi diosa interior" se ponga a dar saltitos porque "El señor Grey me quiere, me ama, me desea, me chorrean las bragas de pensarlo" yo mando a ese capullo a freír espárragos, dicho muy finamente.

Así que nada, libro a mi hoguera personal. No puedo leer cosas escritas por mujeres que nos hagan quedar como imbéciles. Me niego a perder mi tiempo así.

3. EL MUNDO DE SOFÍA Jostein Gaarder

- "¡Ay! ¡Léete este libro que seguro que te va a gustar!"

Pues no. Este es de esos libros que te recomiendan personas en quienes confías y piensas "no puede ser, me tiene que gustar, no puedo creerme que no me esté gustando, no puedo creerme que vaya a dejarlo por quinta vez en la página 60".

Este tiene al añadido de la repetición. Varios intentos frustrados.


Me da mucha pena, pero es que por mucho que este hombre se esforzara en llevar a la juventud la filosofía, para mi gusto le salió mal. En la misma época (una época larga, de años) en la que intenté leerme este libro, cayó en mis manos uno que no es conocido, El radiofonista pirado, que tenía la misma intención. Ese sí que me gustó en su momento, y creo que fue porque en ese caso no trataban al lector como analfabeto. Me parece genial que la protagonista sea una niña, y que intentes adaptar la Historia de la Filosofía a una cría de diez o doce años, ya no me acuerdo. Pero hazlo bien, hombre de Dios. No lo hagas con un lenguaje absurdo y con un filósofo por correspondencia que va dejando sobres con cartas sobre el tema. Recuerdo también a un perro. No sé si el libro mejora a partir de la página 60. Ya lo digo, si no lo he intentado cinco veces, no lo he intentado ninguna, pero para mí, es uno de los grandes infumables.

4. 1Q84, Murakami.
Otro de esos libros por consejo de. Y este, que conste, sí que me lo he terminado. Las tres partes. Me costó más de lo que era necesario, podría haber hecho cosas muy productivas en el tiempo que tardé en leérmelo (como ver más capítulos de Sexo en Nueva York y haberme ahorrado este blog)

Creo que al final conseguí comprender que la Little People es lo mismo que la Lítel Pipol


No voy a decir que la historia esté mal: este hombre tiene una imaginación admirable. Admirable y que da un poco de "susto", porque tiene planteamientos tan caóticos que me planteo muy seriamente qué tipo de mente puede llegar a pensar esta clase de historias.

¿Que si digo que la historia está bien, por qué lo incluyo en los infumables? Porque le sobran páginas. Y no es por la traducción. Muchas veces los libros pierden por eso, pero en este caso es imposible que se trate de lo mismo. Si Murakami te vuelve a explicar la misma historia veinte veces con las mismas palabras, el traductor te lo va a traducir veinte veces con las mismas palabras en español. ¿Que quieres que eso sea un estilo literario propio? Allá tú. Yo no recuerdo haberme puesto tan nerviosa con la repetición de estructuras en mucho tiempo. Y no solo eso: si llevo ya más de 1000 páginas leyéndote, créeme si te digo que ya sé quiénes son los personajes y qué ha hecho cada uno a lo largo de las dos anteriores partes del libro. Que no hace falta que me lo expliques cada vez que aparece uno "Aomame es bla bla bla bla e hizo bla bla bla y ahora está en bla bla bla". A las diez páginas "porque Amame era bla bla bla bla e hizo bla bla bla bla y se encontraba en bla bla bla".

Somos lectores, no peces.



Y hasta aquí mi cólera literaria de hoy. Continuará, porque seguiré recordando y leyendo, y una no siempre acierta.